Vínculo terapéutico

La calidad relacional y emocional del vínculo terapéutico se considera una parte imprescindible para poder realizar un proceso exitoso en consulta, que se creará a través del diálogo.

Para poder hablar de psicoterapia hay que hablar de la relación interpersonal que se forja entre el paciente y el terapeuta. Los seres humanos somos sociales por naturaleza y es a través de las relaciones que nos definimos a nosotros mismos. Es por ello, que la calidad relacional y emocional del vínculo terapéutico se considera una parte imprescindible para poder realizar un proceso exitoso en consulta que se creará a través del diálogo.

El vínculo puede considerarse como un encuentro significativo entre el paciente y el terapeuta a través de la palabra y del lenguaje corporal.

El primero en hablar sobre este término, aun sin denominarlo de ninguna manera, fue Freud. Planteó la importancia de que el profesional mostrase interés y comprensión hacia el paciente para que éste pudiera establecer una relación de la manera más positiva posible con el psicólogo. De esta manera sería capaz de aceptar y creer las explicaciones e interpretaciones de éste.

El primero en definir el concepto fue Bordin que lo explicó como el encaje y la colaboración entre el cliente y el terapeuta. Lo configuran tres componentes:

  1. Acuerdo en las tareas: pensamientos y acciones que forman parte del proceso terapéutico.
  2. Acuerdo en los objetivos.
  3. Vínculo positivo: compartir confianza y aceptación.

A pesar de las diferencias que separan a distintos enfoques psicológicos, todos han llegado a la conclusión de que la alianza terapéutica es el elemento más importante de la intervención.

Para aumentar la comprensión del término del vínculo terapéutico, la teoría del apego de Bowlby es de gran utilidad. El apego lo define como “cualquier forma de conducta que tiene como resultado la proximidad con otro individuo al que considera más capacitado para enfrentarse al mundo. Esto puede verse de forma clara cuando la persona está asustada o enferma y en contacto con el otro encuentra cuidado y consuelo”. Los patrones de apego se crean durante la infancia y serán estos vínculos los que permitan el desarrollo socioemocional y mental del niño. Un buen apego se considera fundamental para autorregular nuestras emociones, tener una buena autoestima y poder establecer con los demás, a su vez, vínculos afectivos sanos.

De esta manera podemos realizar una analogía entre el papel del terapeuta y el de una madre que proporciona una base segura desde donde se va a poder explorar el mundo con confianza. La tarea del psicólogo es intentar contemplar y sentir el mundo a través de la mirada del paciente y para ello necesita ser empático, sensible y atento.

El vínculo seguro y la relación personal que se crea en terapia son el verdadero agente de cambio y de transformación del yo del paciente, desmontando los modelos anteriores y creando otros nuevos más adaptativos y satisfactorios, expandiéndolo al resto de sus relaciones.

Corbella. S. y Botella. L. (2003). La alianza terapéutica: historia, investigación y evaluación. Anales de psicología, 19(2), 205-221.

Perandones, R. (s.f). El vinculo terapeutico en la Psicoterapia Gestáltica. Recuperado a 20 de diciembre de 2020 en academia.edu/El_vinculo_terapeutico_en_la_Psicoterapia_Gestaltica

Ximenos. A. R. (2020). Qué es el vínculo terapéutico y por qué resulta clave. Recuperado a 19 de diciembre de 2020 en cuerpomente.com/Vinculo_terapeutico

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